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Resumen: El presente trabajo tiene como propósito sistematizar y analizar un proceso clínico desarrollado en el contexto de un divorcio destructivo, tomando como eje el caso de la familia Bernevesky y, en particular, el proceso terapéutico realizado con Mauricio, padre de la familia. El objetivo central es comprender cómo las dinámicas relacionales, los guiones transgeneracionales y las narrativas rígidas se articularon para sostener un conflicto crónico, así como los movimientos de cambio que se hicieron posibles a partir de la intervención terapéutica desde un enfoque sistémico y de complejidad (Morin, 1990; Minuchin, 1974; Bowen, 1978; Elkaïm, 2001). Se trata de un estudio de caso clínico, elaborado a partir de más de diez sesiones de psicoterapia individual con Mauricio, registradas mediante notas de sesión, de acuerdo con los lineamientos del ILEF. El trabajo se apoya en un marco teórico que integra la teoría de la complejidad, los modelos sistémicos de familia y pareja, y la literatura sobre divorcio destructivo, triangulación, alienación parental y lealtades transgeneracionales (Carter & McGoldrick, 1999; Wallerstein & Kelly, 1980; Kelly & Emery, 2003; Boszormenyi-Nagy & Krasner, 1986). A partir de estos fundamentos se construyó una hipótesis terapéutica inicial que fue reformulándose a lo largo del proceso, a medida que se profundizaba en la historia de la pareja, las familias de origen y el impacto del conflicto en los hijos. En el plano metodológico, se utilizaron herramientas propias de la terapia familiar sistémica: construcción de genograma, preguntas circulares, exploración de patrones transgeneracionales, trabajo con narrativas, reencuadres y análisis de la posición del terapeuta como observador implicado. El foco clínico estuvo puesto en ayudar a Mauricio a diferenciar los niveles conyugal y parental, revisar su participación en la escalada de violencia, reconocer las lealtades invisibles que lo atravesaban y construir una postura más responsable y cuidadosa en su rol de padre. Entre los principales resultados se encuentra el desplazamiento de una narrativa rígida centrada casi exclusivamente en el lugar de víctima hacia una comprensión más circular del conflicto, en la que Mauricio pudo reconocer tanto el daño recibido como el daño ejercido. Se observó un avance importante en la diferenciación entre ex-pareja y parentalidad, una disminución de reacciones impulsivas y una mayor capacidad de regulación emocional frente a situaciones desencadenantes. Asimismo, el trabajo permitió visibilizar el peso de los mandatos transgeneracionales y abrió la posibilidad de cuestionar modelos de masculinidad y autoridad que reproducían patrones de control y dureza. Las conclusiones señalan que, incluso en contextos de divorcio destructivo, es posible generar cambios clínicamente significativos cuando se trabaja desde una perspectiva sistémica y compleja, aunque el entorno jurídico y familiar siga siendo desafiante. El caso confirma la relevancia de integrar la teoría de la complejidad a la terapia familiar en situaciones de alta conflictividad, y subraya la importancia de la reflexividad del terapeuta, la neutralidad multidireccional y la ética del cuidado hacia los hijos como ejes centrales de la intervención. Al mismo tiempo, pone de relieve los límites del dispositivo individual y abre preguntas para futuras intervenciones que incluyan recursos complementarios orientados a la coparentalidad y a la protección de la generación más joven.
Palabras clave: divorcio destructivo, terapia familiar sistémica, análisis de caso, conflicto familiar, transgeneracionalidad, coparentalidad, bienestar infantil, teoría de la complejidad
